El liderazgo indígena en la construcción de nuevas formas de gobernanza local

La palabra «Niyat» hace referencia al nombre Wichí del líder tradicional, que representa a un guía y basa su liderazgo en el conocimiento y la capacidad de guiar al grupo ante los riesgos y las dificultades que debe afrontar.

No podría haber un término más apropiado para referirse al nuevo proyecto que hemos contribuido a lanzar en Argentina, financiado por la Unión Europea y ejecutado por la Fundación Gran Chaco en coordinación con la Red de Comunidades Rurales (RCR), la Cooperativa de Mujeres Rurales (COMAR), el área de género de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), la organización internacional Slow Food y el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación-MDS.

«Niyat, el líder Wichí, -explica Fabiana Menna, coordinadora del proyecto para la Fundación Gran Chaco- tiene un concepto más de guía y no es hereditario, como se transformó el cacique, la autoridad actual reconocida por el Estado argentino. El líder o lideresa tradicional Wichí es una persona que tiene sabiduría, que sabe orientar y guiar a su grupo y muchas veces es una persona joven, que luego cambia y pasa su liderazgo a otra persona, basándolo en el prestigio personal y no en una herencia. Cuando hablamos de liderazgo indígena, hablamos de otras formas de pensar el liderazgo, más horizontal, flexible, variable, inclusivo y no necesariamente masculino».

Una nueva gobernanza indígena

Las protagonistas del programa, de hecho, son en primer lugar las mujeres, pero también los jóvenes y las comunidades originarias: el proyecto NIYAT pretende fortalecer su rol para generar una nueva gobernanza indígena para el co-diseño de políticas públicas basadas en derechos en las zonas rurales del Gran Chaco de Argentina. El objetivo es promover el liderazgo indígena impulsando un proceso de articulación interinstitucional para consolidar las comunidades como sujeto local protagonista de las intervenciones en su territorio, en diálogo con el Estado.

Los objetivos del proyecto, presentados por su coordinadora, Fabiana Menna

En el desarrollo de las actividades, será fundamental el papel de las asociaciones locales que pondrán en práctica las distintas acciones concretas en 24 comunidades indígenas de las provincias de Salta, Chaco y Formosa, que forman parte de la Cooperativa de Mujeres Artesanas del Gran Chaco-COMAR.

«En COMAR -explica Norma Rodríguez, presidenta de la cooperativa, integrante del pueblo Wichí- hay 2000 artesanas socias y muchas más que trabajan con nosotras aún sin ser todavía asociadas. Tenemos muchos retos que enfrentar: las mujeres, como yo, trabajamos mucho porque tenemos nuestras artesanías que tienen mercado, pero los hombres no tienen trabajo. Ser parte de este proyecto, y también ser socias en esta colaboración con la Fundación Gran Chaco, que nos está apoyando, es importante para nosotras porque no estamos en la ciudad, estamos en las comunidades y a veces es difícil conocer más de otra gente. Hay veces que se complica porque nosotros vivimos lejos y ahora gracias a proyectos que nos ayudan a conectarnos, por ejemplo con internet, podemos comunicarnos con otra gente que vive en otros países”.

En efecto, las condiciones de vulnerabilidad en las que se encuentran estas comunidades se deben a la dificultad para acceder a bienes indispensables para su desarrollo. De hecho, las comunidades indígenas no tienen acceso al sistema educativo en la misma proporción que el resto de los niños y niñas argentinos y no cuentan con las Tecnologías de Información y Comunicación -TIC- adecuadas. Esta situación se ve agravada por los altos índices de inseguridad alimentaria.

A través del proyecto, además de fortalecer la capacidad de gestión de las comunidades indígenas, a través de la instalación de Comités de Gestión Local para la participación en la construcción de las políticas públicas, las participantes consolidarán comunidades de aprendizaje para promover el derecho a una educación integral, intercultural bilingüe y con enfoque de género y mejorarán la seguridad alimentaria de sus comunidades, los sistemas productivos tradicionales basados en los conocimientos locales y la biodiversidad.

«El proyecto responde principalmente a la necesidad de construir políticas públicas que sean impulsadas desde las comunidades indígenas y que sean efectivas «. – dice Fabiana Menna. “Las comunidades indígenas de Chaco, Salta y Formosa, y de todas las regiones en general, viven en condiciones de alta vulnerabilidad, alta inseguridad alimentaria y falta de acceso a los derechos humanos en general. Muchas veces, desde el Estado, hay toda una serie de programas e inversiones, pero se encuentran con múltiples barreras para que puedan generar un proceso de desarrollo endógeno. Entonces, desde el proyecto NIYAT apuntamos precisamente a que estas políticas sean co-diseñadas, o sea diseñada en conjunto entre la sociedad civil, las mismas comunidades y el Estado. Creemos que es el único camino para que realmente las inversiones puedan ser duraderas, sustentables e inclusivas».

Así, algunas de las palabras clave del proyecto serán “diálogo e inclusión”, en un esfuerzo para comprender las diferentes perspectivas de las comunidades y para fortalecer sus capacidades de liderazgo, autodeterminando su propio futuro.

«A menudo -concluye Fabiana Menna – una de las barreras para la construcción de políticas públicas en conjunto con las comunidades indígenas es el alto nivel de fragmentariedad de las comunidades en la región del Gran Chaco, que son tradicionalmente cazadores y recolectores organizadas con una estructura en banda. A diferencia de otros pueblos, las comunidades del Gran Chaco nunca han llegado a formar organizaciones grandes y estructuradas. De hecho, por su flexibilidad social y política han sido denominados por muchos autores como la sociedad sin Estado. Su estructura se basa en la familia ampliada, formada por grupos de alrededor de unas cincuenta personas, y hoy la comunidad representa una suma de varias de estas familias ampliadas. De ahí la gran fragmentariedad del liderazgo y muchas veces la dificultad de tener un único interlocutor. Por eso, para nosotros ha sido muy importante y significativo que la Cooperativa de Mujeres Artesanas del Gran Chaco (COMAR) sea protagonista activa del proyecto, ya que es integrada por mujeres de los pueblos Wichí, Qomle’ec y Pilagá».