En Argentina, mujeres Wichí, Qom, Qomle’ec y Pilagá lideran actividades que articulan conocimientos ancestrales, conservación del monte e innovación. Artesanías, ganadería, algarroba, turismo rural y sistemas de agromonte forman parte de economías vinculadas al territorio, la soberanía alimentaria y el desarrollo de las comunidades. Al mismo tiempo, sus liderazgos trascienden las fronteras de sus territorios y llegan a espacios nacionales e internacionales de incidencia y toma de decisiones.
En el Gran Chaco, el monte es fuente de alimentos, materias primas, conocimientos, identidad y medios de vida. Para las comunidades indígenas, conservarlo está estrechamente vinculado con la alimentación, el desarrollo productivo y el arraigo rural.
Las mujeres indígenas ocupan un lugar central en estas economías: producen, organizan, lideran, transmiten conocimientos, incorporan soluciones innovadoras y sostienen prácticas de cuidado del territorio. Su protagonismo también se expresa en la participación en redes y espacios de incidencia política, donde llevan las voces y propuestas de sus comunidades a debates y decisiones a nivel local, nacional e internacional.
Artesanías: identidad, conocimiento y autonomía económica
Las artesanas transforman transforman los recursos del monte y sus conocimientos culturales en productos que generan ingresos y fortalecen sus economías. El trabajo con fibras como el chaguar, la palma y otras materias primas permite preservar técnicas y saberes transmitidos entre generaciones, al tiempo que abre oportunidades de comercialización.
La experiencia de la Cooperativa de Mujeres Artesanas del Gran Chaco (COMAR) muestra el potencial de la organización colectiva. Mujeres de distintos pueblos y comunidades se articulan para fortalecer sus producciones, mejorar la comercialización y ampliar sus oportunidades económicas, llevando productos del Gran Chaco a mercados nacionales e internacionales.
La artesanía es así una actividad productiva, pero también una forma de preservar identidad, transmitir conocimientos y fortalecer la autonomía económica de las mujeres.

Algarroba: saberes que se convierten en oportunidades
Las productoras son protagonistas de la recuperación y valorización de alimentos tradicionales del monte. La algarroba ocupa un lugar histórico en la alimentación de los pueblos chaqueños y constituye un recurso estratégico por su valor nutricional y disponibilidad.
Su aprovechamiento permite desarrollar productos y cadenas de valor vinculadas al bosque nativo. Revalorizar la algarroba significa recuperar conocimientos, fortalecer la alimentación y generar nuevas oportunidades económicas desde el territorio, integrando saberes indígenas, innovación y comercialización.

Producción y ganadería: mujeres como actoras económicas
Las mujeres también participan y lideran procesos productivos que sostienen las economías familiares y comunitarias. La ganadería mayor y menor y la producción hortícola involucran a mujeres, varones y jóvenes y forman parte de estrategias de diversificación y generación de ingresos.
Su participación permite ampliar la mirada sobre las cadenas productivas del Gran Chaco: las mujeres no solo sostienen actividades tradicionalmente asociadas a ellas, sino que también son actoras en sectores como la ganadería y en los procesos de organización y producción que los sostienen.
Reconocer y fortalecer este rol significa ampliar su autonomía económica y su capacidad de decisión.

Agromonte: producir conservando el monte
Las mujeres indígenas impulsan prácticas que vinculan producción de alimentos, recuperación del bosque y adaptación al cambio climático. En distintas comunidades, los sistemas de agromonte combinan huertas y forestación con especies adaptadas a las condiciones del territorio.
Estas experiencias diversifican la producción, fortalecen la alimentación de las familias y generan oportunidades de comercialización local. Las mujeres participan en la producción, el cuidado de las huertas y la comercialización, recuperando una relación productiva con el bosque basada en la diversidad.
El agromonte demuestra que producir y conservar pueden ser parte de una misma estrategia de desarrollo, fortaleciendo la soberanía alimentaria y la resiliencia de las comunidades.

Turismo rural: mujeres que ponen en valor el territorio
Las mujeres indígenas convierten sus conocimientos, culturas y territorios en oportunidades para el desarrollo local. El turismo rural permite articular producción, gastronomía, patrimonio, conocimientos sobre el monte y organización comunitaria.
A través de estas iniciativas, las mujeres contribuyen a visibilizar el patrimonio natural y cultural del Gran Chaco y a generar nuevas alternativas de ingresos vinculadas con la identidad y el territorio.

Derechos, salud y autonomía: mujeres que lideran procesos comunitarios
El liderazgo de las mujeres indígenas también se construye en el ejercicio de sus derechos y en la capacidad de tomar decisiones sobre sus propias vidas y comunidades. En el Gran Chaco argentino, mujeres Wichí han impulsado procesos comunitarios vinculados con el derecho a la salud y, particularmente, con la salud sexual y reproductiva.
Estos espacios permitieron abordar el cuidado de la salud, los derechos sexuales y reproductivos, el embarazo, el parto, la prevención de infecciones de transmisión sexual y la planificación familiar, articulando conocimientos propios con aportes de la medicina occidental.
La formación de referentes mujeres fortaleció la circulación de conocimientos dentro de las comunidades y su capacidad para abordar estos temas desde sus propios territorios y realidades culturales.
En el marco del Día Internacional de las Mujeres Indígenas, que se conmemora cada 5 de septiembre, visibilizar estas experiencias permite reconocer un liderazgo que integra derechos, bienestar, producción, cultura y territorio.
Mujeres que producen, conservan y lideran
Las mujeres indígenas son protagonistas de las transformaciones que tienen lugar en el Gran Chaco. Su liderazgo atraviesa la producción de alimentos e ingresos, las artesanías, la gestión de los recursos del monte, la transmisión de conocimientos, la organización comunitaria y la defensa del territorio.
Reconocer este protagonismo implica mirar al Gran Chaco desde sus capacidades y no solamente desde sus desafíos.
Las mujeres indígenas son parte central de las soluciones: generan ingresos, conservan el monte, sostienen la alimentación de sus comunidades, transmiten conocimientos, ejercen sus derechos y construyen nuevas oportunidades de desarrollo desde sus propios territorios.
Incidencia global: del territorio al mundo
El liderazgo de las mujeres indígenas se proyecta en espacios de decisión a nivel local, nacional e internacional. Grandes lideresas comunitarias participan activamente en redes y ámbitos de incidencia, llevando las experiencias, necesidades y propuestas de sus territorios a espacios donde se debaten políticas públicas y agendas globales.
Son parte de iniciativas como el Colectivo de Mujeres del Gran Chaco, la Red Mujeres Rurales y TICCA-PNUD, y participan en espacios internacionales como la delegación argentina del Women 20 (W20), el Women and Gender Constituency de la COP, el Consejo Asesor de la Sociedad Civil de ONU Mujeres y la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW). Su participación permite que las voces de las mujeres indígenas del Gran Chaco estén presentes en debates globales sobre empoderamiento económico, igualdad de género, cambio climático y desarrollo.
