Con 10 sitios demostrativos en marcha, formación y un sistema de monitoreo innovador, Fundación Gran Chaco impulsa una experiencia pionera que combina producción regenerativa, fortalecimiento comunitario y generación de evidencia para la adaptación climática.
El Gran Chaco argentino es una de las regiones más extensas y biodiversas de América del Sur, pero también una de las más afectadas por la degradación ambiental, la pérdida de biodiversidad, los impactos del cambio climático y las condiciones de vulnerabilidad social y económica que afectan a las comunidades rurales e indígenas. Frente a este escenario, el proyecto Paisajes Futuros impulsa una estrategia de desarrollo productivo regenerativo que busca fortalecer los territorios y conservar los ecosistemas a través de soluciones basadas en la naturaleza.
La iniciativa promueve un enfoque de Agricultura y Ganadería Regenerativa (R2A) y Adaptación basada en Ecosistemas (AbE), integrando producción, restauración ambiental y fortalecimiento comunitario. A través del fortalecimiento de cuatro cadenas de valor estratégicas —ganadería, apicultura, algarroba y artesanías—, el proyecto busca demostrar que es posible producir, conservar y generar oportunidades económicas de manera simultánea, a partir del conocimiento local, los saberes ancestrales y el arraigo territorial.

Un laboratorio territorial para la regeneración
Paisajes Futuros combina inversiones productivas, capacitación, acompañamiento técnico y construcción colectiva de conocimiento. El proyecto integra un laboratorio productivo basado en 10 sitios demostrativos, un proceso de formación de formadores, materiales metodológicos, un sistema de monitoreo de impacto y una dinámica permanente de co-diseño junto a comunidades indígenas, organizaciones locales y productores.
A través de este proceso, más de 2.500 personas fueron capacitadas en prácticas de agricultura y ganadería regenerativa, adaptación climática y fortalecimiento territorial. Además, más de 500 productores y productoras participan activamente en la implementación y el monitoreo de prácticas regenerativas, aportando información y aprendizajes que fortalecen la toma de decisiones y la mejora continua de los modelos productivos.

La propuesta reconoce que la regeneración no puede medirse únicamente por los resultados productivos. Por ello, se construyó un sistema de indicadores que permite evaluar de manera integral los cambios ambientales, sociales y económicos generados por las prácticas implementadas. Este marco de monitoreo, desarrollado mediante un proceso de co-creación con equipos técnicos y referentes comunitarios, aporta rigurosidad y evidencia para validar y escalar las experiencias.
Los indicadores contemplan dimensiones ambientales, sociales y productivas, incorporando información desagregada por sexo y edad y permitiendo visibilizar el protagonismo de mujeres y jóvenes en los procesos de transformación territorial. Asimismo, posibilitan medir aspectos clave como la regeneración del monte nativo, la recuperación de funciones ecosistémicas, la transmisión de saberes, la participación comunitaria y la mejora de los sistemas productivos.
Sitios piloto: espacios para aprender, innovar y demostrar
La implementación territorial se concreta a través de sitios demostrativos distribuidos en Salta, Formosa y Chaco. Estos espacios funcionan como laboratorios a cielo abierto, donde se combinan inversiones productivas, acompañamiento técnico y procesos de aprendizaje colectivo para validar prácticas regenerativas y generar evidencia sobre sus resultados.
Cada sitio responde a una cadena de valor prioritaria y a las características ecológicas y socioculturales de cada territorio. Las experiencias incluyen producción ganadera, apicultura, aprovechamiento de la algarroba y artesanías.
Las comunidades y organizaciones participantes tienen un rol central en el diseño y la implementación de las acciones. El trabajo conjunto entre equipos técnicos y actores territoriales permite combinar conocimientos científicos con saberes ancestrales y construir soluciones adaptadas a cada contexto.

En las cadenas artesanales, mujeres Wichí, Qom y Pilagá impulsan procesos de valorización del chaguar, el carandillo y los colorantes naturales, promoviendo simultáneamente la conservación del monte y la generación de ingresos. La apicultura fortalece la biodiversidad y aporta alternativas económicas resilientes frente a la crisis climática. La algarroba, alimento ancestral del Gran Chaco, se consolida como un recurso estratégico para la seguridad alimentaria y el desarrollo local. En tanto, la ganadería regenerativa promueve sistemas de manejo compatibles con la conservación de los ecosistemas y la recuperación de los suelos.
Actualmente, el proyecto cuenta con 16 planes de intervención en marcha, conformando una red de aprendizaje y experimentación que busca generar modelos replicables para otros territorios del Gran Chaco.
Las experiencias se llevan a cabo en Lote 8, Las Lomita, Vaca Perdida, Tatane y El Quebracho, en Formosa; Miraflores, Nueva Pompeya y Fortín Lavalle, en Chaco; y Los Blancos y Los Baldes, en Salta.
Construir evidencia para escalar la regeneración
Uno de los principales aportes de Paisajes Futuros es la construcción de conocimiento abierto sobre regeneración y adaptación climática. El proyecto desarrolla metodologías, herramientas y evidencia que permiten evaluar los impactos de las prácticas implementadas y fortalecer futuras estrategias de desarrollo territorial.
Paisajes Futuros busca fortalecer capacidades locales, promover la inclusión de mujeres y jóvenes y generar condiciones para que las comunidades puedan construir respuestas propias frente a los desafíos climáticos.
La experiencia demuestra que la regeneración no es únicamente una práctica ambiental, sino una estrategia integral para fortalecer economías locales, recuperar ecosistemas y construir futuro desde los territorios.

Agromonte: una herramienta para la producción regenerativa
Agromonte es un modelo productivo que integra bosque nativo, agricultura y ganadería, demostrando que es posible producir alimentos y generar ingresos mientras se conservan los ecosistemas del Gran Chaco. A partir de las experiencias desarrolladas en el territorio desde Paisajes Futuros se elaboró el manual “Agromonte: una estrategia para cuidar la vida en el Chaco Americano” , una publicación que reúne metodologías, aprendizajes y recomendaciones para facilitar la adopción y replicación de prácticas de producción regenerativa en distintos contextos de la región.
Sobre el proyecto
Este proyecto en Argentina es implementado por The Nature Conservancy junto con los socios implementadores Fundación Gran Chaco y Fundación ProYungas y cuenta con el apoyo de la Iniciativa Climática Internacional (IKI). La IKI es una parte importante del compromiso internacional de financiación climática del Gobierno alemán. Desde 2022, la IKI es ejecutada por el Ministerio Federal de Economía y Acción por el Clima (BMWK) en estrecha colaboración con el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza, Seguridad Nuclear y Protección de los Consumidores (BMUV) y el Ministerio Federal de Asuntos Exteriores (AA).